El Municipio Como Agente de Ocupacion
La desocupación es un eje estructural que atenta contra
el bien común, lo que implica que el gobierno municipal tenga que accionar,
generando políticas orientadas a darle solución.
Los problemas comunitarios hacen que los Estados municipales
estén llamados a ampliar sus roles, no sólo por la cercanía
con las demandas vecinales, sino en pro del cumplimiento de su misión
básica siendo contenedores e integradores sociales.
En los municipios urbanos del Gran Buenos Aires (GBA), es
donde mejor se transparenta esta realidad, padeciendo las barreras para el desempeño
de estos fines, ya sean éstos de carácter jurídico, financiero
o meramente operativo. Por eso, el GBA es el espacio en el cual se deben estudiar
y analizar todas estas cuestiones y donde se debe planificar y concentrar el
esfuerzo político con miras a borrar las barreras restrictivas o por
lo menos atenuar sus consecuencias.
La desocupación es una cuestión central y como
tal amerita tener políticas de estado con visón estratégica,
elaborar una idea del desarrollo integral, estructurado, cualitativo y con capacidad
de generar nuevas actividades. Una identificación y análisis a
fondo del territorio que se convierte en el eje básico del proyecto de
desarrollo y en el espacio de referencia desde donde se coordinan las decisiones
y las acciones de los diferentes actores interesados en el desarrollo local.
Las municipalidades deberían concebir, distintas iniciativas
que ordenen y organicen las diferentes políticas de erradicación
o control del problema, como ser:
a ) Iniciativas locales de ocupación.
b) Iniciativas de promoción empresarial.
c) Iniciativas de desarrollo económico.
En cualquier caso, reforzar las capacidades de desarrollo económico desde
una perspectiva estratégica requiere un mínimo de tres condiciones:
1) La existencia de una masa crítica de proyectos
y de un liderazgo local (GBA) que genere credibilidad, confianza, capacidad
de decisión y acceso a los fondos de financiación.
2) Un conocimiento tan esmerado como sea posible de las
potencialidades y las debilidades del territorio, como también de las
oportunidades y las amenazas que ofrece el entorno.
3) La existencia de un territorio de referencia que aglutine
los esfuerzos, que otorgue oportunidades de rentabilidad y de reinversión
de utilidades, en concordancia a los objetivos socio-económicos del
planeamiento.
Los niveles de intervención de los gobiernos locales
tienen que estar orientados a actuar como coordinadores, proveedores de información,
estimuladores y facilitadores de iniciativas que serán responsabilidad
de un abanico creciente de actores. Para esto, se deben tener políticas
públicas, administrar eficazmente los recursos existentes y procurar los necesarios
para cumplir con su rol en el desarrollo.
Los cursos de acción política deben concretarse
en una nueva orientación, en actuaciones de política de fomento
de empleo estableciendo una mayor correlación y corresponsabilidad entre
desarrollo local y empleo. En este sentido, se formulan las siguientes líneas
de actuación:
- Concebir un Plan Nacional de Desarrollo Local y Empleo.
- Articular una ley marco del desarrollo local.
- Reorientar las pasantías de oficios, actualización
curricular de las escuelas técnicas, de oficios, fomento de talleres
educativos que estén orientados a la aplicación de modernas
técnicas de procesos de producción. Estudios de desarrollos
de proyectos articulando con universidades, etc.
- Crear el concepto de Red Nacional de Centros Experimentales
de Creación de Empresas.
- Adecuar de manera complementaria planes formativos que
se orienten a capacitar los recursos humanos de cada zona a las necesidades
ocupacionales que se deriven del Plan Estratégico.
- Coordinar todas estas funciones a través de la
participación.
Las políticas y realizaciones conjuntas dotarían
de cohesión a los recursos públicos de las diversas administraciones
y especializarían, sectorial y territorialmente, las medidas de fomento,
estableciendo un marco de actuaciones microeconómicas en perfecta concordancia
con la macroeconomía, con objeto de garantizar estabilidad en las magnitudes
básicas de nuestra economía. |